La cocina de Menorca es cruce de caminos: el poso payés de interior, el mar de la costa y la huella británica que dejó el gin y hasta la palabra 'grevi' (gravy). Es una gastronomía de producto, sin pretensiones, donde el ingrediente manda y el ritmo es lento. Y con dos estrellas indiscutibles: el queso y el gin.
El queso de Mahón-Menorca
Con Denominación de Origen, se hace con leche de vaca y se cura frotado con aceite y pimentón, que le da su corteza anaranjada. Del tierno al añejo curado en cuevas, cambia de mundo. Visitar una quesería, ver cómo se elabora y catarlo en su sitio — o hacer el tuyo — es de los planes más ricos de la isla.
Visita guiada y degustación del queso D.O.P. Menorca en Sa RoquetaVer disponibilidad →
Elabora tu propio queso D.O.P. Menorca en Sa RoquetaVer disponibilidad →Gin, vino y caldereta
El gin de Xoriguer, destilado en Maó desde el siglo XVIII, se bebe en las fiestas mezclado con limonada — la pomada — y baja demasiado bien. El vino menorquín resurge con fuerza en bodegas pequeñas que merecen una visita y una cata. Y en la mesa, la reina: la caldereta de langosta de Fornells, un guiso marinero que hay que probar una vez en la vida.
Binitord, bodega con sabor a MenorcaVer disponibilidad →
Experiencia gastronómica en Bolets de MenorcaVer disponibilidad →Comer en Menorca no es un trámite, es parte del viaje. Dedica una mañana al queso y al vino, una noche a la caldereta con el puerto de Fornells delante, y deja que la pomada te ponga a la hora de la isla: la de sin prisa.