Antes que los romanos, antes que los cartagineses, en Menorca ya se levantaban piedras enormes. La cultura talayótica dejó por toda la isla talayots (torres), navetas (tumbas colectivas con forma de barco invertido) y taules (recintos con un megalito en forma de T en el centro). Nadie sabe con certeza para qué servían las taulas — templos, calendarios, lugares de culto — y ese misterio es parte del encanto.
Los imprescindibles
- Naveta des Tudons: la tumba colectiva más famosa y el edificio en pie más antiguo de Europa. A un paso de Ciutadella.
- Taula de Torralba (Torralba d'en Salord): la más imponente, con su megalito en T casi intacto.
- Trepucó: talayot y taula juntos, a las afueras de Maó, fáciles de visitar.
- Torre d'en Galmés: el poblado talayótico más grande de Baleares, para hacerse una idea de cómo se vivía.
La Menorca que no sale en los mapas
Más allá de los cuatro grandes, la isla está sembrada de yacimientos por caminos de tierra, entre fincas y muros de piedra seca. Muchos no tienen ni cartel. Recorrerlos en todoterreno, con quien conoce el terreno, es la forma de llegar a los rincones que el turista medio no pisa — y de entender el paisaje agrícola que los rodea.
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Menorca Premium: Una aventura exclusiva en Land Rover DefenderVer disponibilidad →La Menorca talayótica es el alma antigua de la isla, la que explica por qué aquí todo tiene un poso de calma milenaria. Dedícale al menos medio día: verás la isla con otros ojos, y probablemente con la cala para ti solo al terminar.
