Por tierra, muchas calas de Menorca están cerradas por acantilados o por caminos imposibles. Por mar, se abren todas. Además, el barco te ahorra el aparcamiento y el gentío, y te lleva a cuevas marinas, arcos de roca y fondos de snorkel que desde la orilla ni se intuyen. Hay opción para cada plan: relax, aventura o puesta de sol.
Al atardecer, en catamarán o velero
Salir de Fornells cuando el sol empieza a caer, con la costa norte tiñéndose de rojo y una copa en cubierta, es de las mejores cosas que se hacen en Menorca. El catamarán es estable y familiar; el velero, más íntimo y silencioso. Casi todos incluyen parada de baño y algo de picar.
Puesta de sol en catamarán desde FornellsVer disponibilidad →
Puesta de sol en velero por la costa norte de MenorcaVer disponibilidad →A las calas y cuevas, en lancha
Si lo tuyo es cubrir terreno y llegar lejos, la lancha rápida es la reina: en una mañana enlaza varias calas escondidas, entra en cuevas y te deja fondear donde el agua está más limpia. Con patrón local, además, vas a los sitios que solo saben los de aquí. Y si buscas fondos, las salidas de snorkel por la Reserva Marina del norte son un acuario.
excursión privada en lancha con patrón local, salidas desde el Puerto de MahónVer disponibilidad →
Snorkel en lancha rápida por la Reserva Marina de MenorcaVer disponibilidad →En barco es como Menorca enseña sus mejores cartas. Elige por lo que busques — atardecer romántico, aventura de calas o snorkel — y guarda la cámara para las cuevas: la luz dentro, con el agua turquesa por debajo, no se olvida.
