Las calas del sur nacieron de los barrancos: la roca clara, el pinar que baja hasta la orilla y una arena finísima que el mar apila en el fondo de cada ensenada. El agua es de un turquesa que parece retocado, sobre todo con el sol de mediodía. La contra es que son famosas: en julio y agosto se llenan pronto y muchas cierran el acceso en coche. La buena noticia es que hay más de las que crees, y las mejores no tienen carretera.
Macarella y Macarelleta, las reinas
Las más famosas, y con razón. Macarella es amplia, con su chiringuito; Macarelleta, al lado y algo más brava, es la de las fotos. En temporada se llega en bus lanzadera desde Ciutadella o andando quince minutos de pinar. El plan de local: llegar por mar, fondear frente a la cala y bajar donde no hay cola.
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Servicio de traslados en lancha rápida a Macarella desde Cala GaldanaVer disponibilidad →Turqueta, Mitjana y Son Saura
Cala Turqueta es la que le da nombre al color: pequeña, protegida, ideal con niños. Cala Mitjana y Mitjaneta, más al este, tienen ese salto de roca desde el que todo el mundo se tira. Son Saura son dos playas gemelas y anchas, con menos aglomeración. Todas se disfrutan mejor con máscara: el fondo del sur es roca viva y pradera de posidonia, pura vida.
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Paddle & snorkel tour por la costa de Ciutadella: visita las calas más secretasVer disponibilidad →Si solo puedes hacer una jornada de calas del sur, combínala: mañana en Turqueta o Macarelleta, comida a la sombra, y un tramo corto del Camí de Cavalls hasta la cala siguiente. Verás por qué en Menorca la playa no es un destino, es un camino.