Dos cosas mandan en el clima de Menorca: el mar, que suaviza, y la tramuntana, el viento del norte que puede aparecer en cualquier estación y que talla la isla. El sur, protegido, casi siempre está más en calma que el norte. Y la temporada de baño es más corta que en Canarias: el agua no se pone del todo agradable hasta junio y aguanta hasta bien entrado octubre.
Primavera y otoño: el secreto
Mayo, junio, septiembre y octubre son, para muchos, lo mejor: buen tiempo, isla verde, calas sin agobios, senderismo cómodo por el Camí de Cavalls y precios más suaves. En mayo el agua aún está fresca para bañarse a gusto, pero septiembre es redondo: mar templado, menos gente y luz dorada.
Verano: turquesa y lleno
Julio y agosto son sol garantizado, agua caliente y las calas en su esplendor — pero también aparcamientos llenos, calas a rebosar y precios altos. Si vienes en agosto, madruga para las calas, reserva los barcos con antelación y muévete a primera y última hora. La recompensa es ese turquesa imposible.
Puesta de sol en catamarán desde FornellsVer disponibilidad →Sant Joan, la fiesta
Del 23 al 24 de junio, Ciutadella se entrega a la fiesta de Sant Joan: los caballos negros menorquines se encabritan entre la multitud en una de las celebraciones más impresionantes de España. Si puedes cuadrar el viaje con esas fechas, hazlo — pero reserva alojamiento con mucha antelación.
No hay mala época para Menorca, solo la que mejor encaja con tu plan. Si puedes elegir, apunta a los bordes del verano: te llevas la isla en su mejor versión — verde, tranquila y con el agua en su punto.
