La geología del norte no tiene nada que ver con la del sur: aquí la piedra es antigua y ferrosa, y por eso la arena tira a ocre y rojo. Es la cara agreste de la isla, con menos sombra, más viento y una belleza más seria. Las calas cuestan un poco más de llegar, y precisamente por eso conservan ese aire de sitio remoto que en el sur, en agosto, cuesta encontrar.
Cala Pregonda, Cavalleria y Cala Tortuga
Cala Pregonda, con sus islotes y su arena rojiza, parece de otro planeta — se gana andando y merece cada paso. Cavalleria es amplia y ventosa, con su faro icónico presidiendo el cabo más al norte de la isla. Cala Tortuga y Es Grau, junto al parque natural de s'Albufera, son de aguas someras y perfectas para el snorkel tranquilo.
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Snorkel en lancha rápida por la Reserva Marina de MenorcaVer disponibilidad →Fornells, la puerta del norte
Fornells es un pueblo de pescadores blanco asomado a una bahía larga y protegida — meca del windsurf, de la caldereta de langosta y punto de partida de casi todo lo que se hace por mar en el norte. Desde aquí salen las barcas y las lanchas que recorren esta costa entrando en calas y cuevas que por tierra no existen.
Alquila un kayak en Fornells. MenorcaVer disponibilidad →El plan redondo del norte: mañana de cala salvaje, comida de caldereta en Fornells mirando el puerto, y tarde de barco por la costa. El norte no es para tumbarse ocho horas — es para moverse, mirar y respirar hondo.